Recuperar el mando perdido

A menudo olvidamos que somos más que el cuerpo que habitamos y más de lo que vemos con nuestros ojos. Y eso nos lleva al límite de lo imposible. Curiosamente vemos lo que queremos ver: una realidad limitada y subjetiva ajustada a nuestros cánones. Unas reglas bien aprendidas sin cuestionar.

Es un hábito bien consolidado en esta sociedad, la visión sesgada de un ego malsano que nos ha convertido en grandes maestros del olvido. Queremos ser lo poco que vemos y nos identificamos con ello. Y ese poco, que se compone más de mentira que de verdad, es el capitán de nuestras vidas. Le cedimos el mando y, en vez de luchar por lo que nos pertenece, vivimos con una actitud inconformista desde la comodidad inactiva esperando nos salven la vida. Niños con pataletas vestidos de adultos.
Si nos parásemos unos instantes para ver, nos sorprenderíamos de todo lo que hay por descubrir dentro y fuera de nosotros mismos, del gran trabajo que hay por hacer y de que le debemos un gran respeto a nuestro cuerpo porque en él habita nuestra alma, que es el motor de nuestra existencia.

Cuando practiquemos ese respeto desde una nueva perspectiva más amplia, recordaremos lo mucho que se nos ha dado y tendremos la posibilidad de recuperar el mando perdido para vivir de verdad. Podremos utilizar esa riqueza en favor de nosotros mismos y a favor del mundo practicando el respeto mutuo que producirá un espacio de bienestar y beneficio común para todos.

Entonces, habrán menos actitudes negativas y menos enfermedades; y más actitudes positivas, más salud, más talento invertido, menos gastos y más beneficios.IMG_1268.JPG

Somos polvo de estrellas y nacimos para brillar

Si somos polvo de estrellas es que nacimos para brillar.

Cuando miras a las estrellas, estás mirando a tus ancestros, pues somos hijos de las estrellas, como también lo son la propia tierra y todo lo que habita en ella. La mayoría de los elementos de los cuales estamos hechos o que nos permiten vivir: carbono, oxígeno, nitrógeno y muchos otros, fueron creados en las estrellas.

¿Qué significa brillar?. Vibrar en la alta frecuencia de tus talentos y tus dones. Ser excelente contigo mismo, vivir con autenticidad y darte el permiso para ser quien realmente eres. Así es cuando aportas mucho a este mundo.

Estamos condicionados por un lenguaje, por una familia, por una historia, por un sistema sociopolítico, etc.; por lo tanto, si nos condiciona nuestro pasado y nuestro contexto presente, ¿dónde radica nuestra libertad?. En permitirnos ser, ahí tenemos nuestra propia elección porque somos lo que elegimos ser.

La cuestión está en ganarle la batalla a la comodidad cuando pasa un día y otro y NO PASA NADA porque te deslizas como una especia de hoja en la tormenta del siglo XXI.

Tomar la decisión de ser y ser, requiere un gran coraje porque en ese momento no perteneces a nadie, solo a ti mismo y eres responsable de cada una de tus elecciones. Como la mente está condicionada, el trabajo está en el esfuerzo con uno mismo para llegar a ser sin todo lo impuesto que nos impida serlo, sin esas barreras hechas con límites de otros que nos paralizan dando vueltas en un círculo vicioso sin fin.

Tu grandeza es tu propio fluir, es decir basta a lo que no eres y a lo que quieren que seas, para permitirte ser. Y eso es lo que te hace brillar.

Y es posible

estrellas

Tres posiciones en la vida

“Lo que está sucediendo es la vida, la que está dentro y la que está fuera de ti; y la experiencia es distinta dependiendo de la posición desde la cual la experimentes: desde el interior hacia el interior o desde el interior hacia el exterior. Y según dónde sitúes tu percepción, la sensación será diferente. Están los dos polos que son opuestos y complementarios, pero también hay una tercera posición, como la del personaje de Tolstoi que durmiéndose por congelación contempla su vida desde afuera…, y desde ese lugar íntimo de descanso y desapego, vive su tiempo íntimo hasta que vienen a rescatarlo y se conecta a su Chronos y a su Kairos”. Julia Valls.

 

vista desde atrás

 

 

El guerrero en el camino hacia la meta

La tribu estaba reunida realizando un importante trabajo en grupo, cuando el Maestro se quedó mirando a uno de los alumnos y le dijo:

–       Y tú, ¿qué es lo que necesitas?. –preguntó el Maestro

–       ¡Cruzar el muro! -dijo el alumno.

–       ¿Para qué?. –volvió a preguntar el Maestro

–       Para llegar a mi meta. – respondió con fuerza el alumno.

–       ¿Y estás dispuesto a realizar una experiencia muy fuerte para ti?. – le dijo el Maestro.

–       Yo quiero llegar a mi meta. – respondió el alumno.

Y el Maestro dio comienzo al ritual.

“Pues prepárate para emprender el viaje. Centra tu pensamiento en la meta y mira la distancia que tienes que recorrer hasta llegar a ella, mírala, está aquí. Dile a tu cuerpo que por una vez en tu vida no le vas a hacer caso y olvida la debilidad porque es solo un pensamiento. Pero para conseguirlo, tienes que romper tus limitaciones, esas cadenas que te tienen enganchado a dos rocas en la tierra y te impiden el movimiento, y no te permiten ir hacia ella; eso es lo que te aprisiona. Siente el enganche que no te permite avanzar. Y yo voy a hablar con tus cadenas y a decirles que te aprisionen lo más fuerte que puedan para que no te permitan llegar a la meta”.

El alumno sintió la ansiedad y la debilidad, creyó que se iba a caer, pero se centró en la meta. Cuando se centró en ella sintió cómo sus cadenas le tenían aprisionado y le impedían moverse hacia ninguna parte. Sintió la fuerza de sus cadenas, era una fuerza muy potente. Miró hacia la meta y supo que la quería. Y entonces escuchó la voz del Maestro:

– Tu tienes todas las herramientas necesarias para conseguirla. ¡Ve hacia tu meta!.

El alumno sintió la fuerza en la voz del Maestro, miró a los ojos a cada uno de sus compañeros de tribu, y en silencio escuchó  la fuerza de sus miradas.

Y con un grito de rabia le dijo a sus cadenas: “¡a mí no me vais a sujetar!.

Emprendió el viaje: un viaje lleno de fuerza elevada a la máxima potencia: su fuerza y la de todos los que le acompañaban. Empezó a sentir la gran fuerza de sus cadenas y la fuerza de la rabia contenida durante muchos años, y las unió utilizándolas a favor para avanzar hacia la meta.

guerrero guay

En el camino encontró obstáculos… muchos, luchó contra fieras, ahondó en los profundos mares, subió altas montañas escabrosas donde encontró zarzas y plantas pinchosas que las iba pasando sin sentir los miles de rasguños, sintió debilidad, cansancio…; cuanto más avanzaba más fuerte estiraban sus cadenas hacia la parte contraria…, y en el  momento en que aumentaron su rabia, debilidad e impotencia  y vio que tenía delante su meta, empezó a estirar los brazos hacia ella y conforme se acercaba, la meta se iba alejando según las instrucciones del maestro para que sintiera más su propia batalla.

Sintió de nuevo ese conocido cansancio y la vieja debilidad, pero los guerreros del amor guardan la chispa en sus ojos y aunque sienten miedo en algún momento en la batalla, toman entonces conciencia de que han pasado por ahí de otra manera y han vivido peores momentos y mayores sufrimientos, por eso conocen el valor de la persistencia y del coraje. Cuando se hizo consciente de ello, enganchó sus cadenas a un fuerte árbol de profundas y grandes raíces, lanzó un fuerte grito al viento, se estiró y en el silencio de la batalla escuchó las heridas de su corazón y con una fuerza repentina al tiempo que se rompieron las cadenas, ¡estiró los brazos y alcanzó la meta!.

Quedó allí tendido, magullado, recogido…, y junto a él agachado estaba su Maestro diciéndole al oído: “esto aún no ha terminado, deja que salga todo lo que llevas dentro”.

Y ahí quedó el guerrero tumbado en el suelo durante largo tiempo gritando su rabia y llorando, sin entender cómo podía salir tanto de dentro.

De pronto escucho una voz de su interior que le decía: “Esto es tuyo y no es tuyo, pero tú no eres esto. Es algo añadido y aquí dentro en lo más hondo de ti no existe.” Y entre los gritos y el llanto, al mismo tiempo, tenía un momento de gran paz interior, estaba viviendo dos experiencias simultáneas, pero la verdadera magia era la vivencia del encuentro con su interior.

Entonces, poco a poco sintió que la meta le abrazaba, y sintió el calor y el abrazo del maestro. Se fue relajando y se permitió sentir todo el amor que le ofrecían.

Entonces el maestro le dijo: “dile a tu cuerpo que has podido, ánclalo. A partir de ahora ya sabes que tú puedes”.

Poco a poco se levantó y para su sorpresa, toda la tribu estaba sentada en el suelo en círculo rodeándole. Los miró uno a uno y volvió a llorar.

Entonces el maestro le dijo: “Llora todo lo que necesites hasta que limpies tu interior. Ahora, ve y descansa”.

 

Julia Valls.

#SafeCreative

Guerrero de la luz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El poder está dentro de ti, o no

“El poder está dentro de ti”.

He decidido empezar poniendo la frase: “el poder está dentro de ti” porque es una frase mundialmente utilizada, en google tiene más de 200.000.000 millones de resultados; y llega por todos los canales: el visual, el auditivo y el sensitivo (corporal-cinestésico o propioceptivo).

Mediante el canal visual, la podemos ver millones de veces escrita; podríamos escucharla otras tantas, y sentirla si se practica de alguna manera alguna técnica que nos aumente nuestro poder, llámese también inteligencia o creatividad o energía física y bienestar.poder

Empiezo este post haciéndote dos preguntas: ¿qué es para ti el poder?, y ¿dónde sientes tú el poder?.El poder del que yo hablo aquí es el poder real que tenemos: la energía, la capacidad que cada uno tiene utilizando su propia creatividad e inteligencia para definir su propia vida eligiendo lo que quiere manifestar o experimentar con libertad relativa, y repito ¡libertad relativa!.

Si cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de manejar nuestra energía como consideremos, ¿por qué muchas veces la malgastamos, la desperdiciamos, la dejamos estancada y perdemos poder?.

Precisamente porque nuestra libertad es relativa, o muy relativa y va en función de nuestra experiencia de vida desde antes de nacer.

En el vientre materno el futuro bebé ya empieza a sentir lo que ocurre a su alrededor, a saber cómo es el contexto en el que se mueve, y al nacer, ya se moverá en función de las supuestas necesidades de su entorno (padres o cuidadores) para cubrirlas sin pensar en las suyas propias porque le va a dar poder que le quieran solamente, y para que le quieran hará lo que los demás esperan de una manera u otra, incluso de manera aparentemente negativa.

Va creciendo y va tomando contacto con el exterior, con otro entorno diferente a su casa, y más tarde tomará contacto con su colegio y continuará queriendo lo mismo: que le quieran, que le acepten. Y para ello tendrá que pasar por muchas pruebas que condicionarán su persona, su personalidad y su poder.

Hasta llegar ahí, podemos imaginar ¿qué le ha dado poder personal o qué le ha quitado poder personal al niño?. Creo que es fácil de imaginar que todo este entramado empieza en la familia y continúa en un contexto educativo y social al que se tiene que adaptar y en el que necesariamente tiene que ser aceptado si quiere ser “alguien”.

Y aquí es donde empieza a actuar el poder de otra manera, un poder que puede derivar en poder personal, poder autoritario, poder posesivo, poder como fuerza física o cediendo poder a otros.

¿En función de qué o de quienes?. Sencillamente porque a una persona se le puede dejar o no espacio para ser, para que ejerza sus capacidades y su creatividad; y en función de esto la frase tendrá un significado u otro, como el título de este post: “el poder está dentro, o no”.  Un poder positivo o un poder negativo.

El poder negativo lo ejercerá desde dentro contra los demás ejerciendo la dominación, la fuerza o la posesión; o lo cederá a los demás para ser lo que los demás esperan de él y le quieran como tal y como ellos quieren que sea.

Y el poder positivo lo ejercerá desde dentro a favor de los demás para compartirlo, para inspirarse y para permitir que a través de su poder real, el mundo evolucione conveniente e inteligentemente, pero para eso los demás tienen parte de responsabilidad permitiéndole tener un espacio para que emerja su inteligencia.

Ese poder positivo es el que hay que alimentar constantemente de cosas y personas que nos llenen, que hagan aumentar nuestras capacidades y nuestra inteligencia, esa que es innata y que se alimenta de las huellas que han dejado y dejan otros en función del avance, de la educación y de una sociedad cuya base sean unos valores útiles para todos que nos aporten fortaleza y poder personal.

Por eso abonando ese poder, el positivo, el personal, el que suma puntos… no creyéndote lo que no eres ni lo que eres, sino SIENDO auténtico y creativo, inteligentemnteme creativo.

Eso es lo que te va a dar poder y que nunca te van a poder quitar: la inteligencia, el pensamiento, la sabiduría tuya propia… eso que aprendemos unos de otros, que hace que nos inspiramos unos de otros y entre todos a través de los libros, de la cultura, del pensamiento múltiple, de los encuentros y las relaciones sanas. Por eso, cuanto más alimentes tu propio poder, independientemente de lo que te digan que eres o no eres, más poder adquirirás para conseguir ser, para crear y vivir en consonancia contigo mismo.

Y crear es conectar, conectar todas esas redes neuronales para que se comuniquen entre ellas y te den la forma, la tuya propia.

Entonces, tú ya siendo adulto eliges: “que el poder esté dentro de ti, o no”.

creatividad

 

 

 

¿Te posibilitas o te imposibilitas?

Lo que te imposibilita y te posibilita la vida es un conglomerado mental propio y subjetivo que emite fuerzas de atracción y evitación continuas a lo largo de todo tu campo de acción.

Ese conglomerado, creado desde el conglomerado de otras personas ajenas a ti mismo es la sopa que te nutre diariamente o te desnutre.

Cuando te desnutre, te pierdes entre la multitud de inacciones de la inexistencia. Cuando te nutre, diriges tu vida hacia donde realmente quieres ir, independientemente de las turbulencias externas.

Lo negativo es la inconsciencia de la inexistencia.

Lo positivo, que puedes cambiar los ingredientes de la sopa.

 

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El miedo: alta velocidad en contra dirección

Nada te cambia si tú no lo quieres, y nada cambia si no te lo propones porque la vida sigue igual. Sigue la crisis y, con ella, sigue el miedo, el estrés, la huida, la intransigencia. Todo está pensado justamente para que no pienses y sí para que salgas corriendo hacia el primer tren que pase y subas a él sin mirar el destino. ¡Vaya con el miedo!. Así es él cuando se apodera de tu terreno y ejerce de okupa, precisamente, porque no te ocupas de vivir en ti.

huida-07Eso es exceso de miedo, una huida hacia ninguna parte, una acción sin dirección consciente mientras tus objetivos, si los hay, se quedan en el camino contrario al que tú te diriges.

El miedo es positivo en su justa medida porque es el que te otorga prudencia, pero en exceso te aniquila mientras tú te difuminas para perderte en una inconsciencia continua, convertida en puñetera y aparente comodidad que hace que permanezcas en ese lugar tan conocido y reconocido, que te hace mirar hacia fuera una y otra vez para poder vivir con la careta de oxígeno puesta, pues si miras hacia dentro de ti,  sientes que no puedes respirar y el ahogo es tan grande que es él mismo quien te hace salir corriendo una y otra y otra vez. Es el síntoma, pero no la causa.

“Es el estrés” –decimos muchos-.  Y aparentemente queda mucho resuelto con tranquilidad farmacológica. Falso. Estás teledirigido.

Nada cambia si no te lo propones y nada te cambia si tú no quieres.

¿Qué es lo primero que puedes hacer?. Concienciarte de lo que ocurre y decidir si te conviene seguir así o te propones hacer un cambio responsabilizándote de ti mismo yendo en busca del equilibrio de tu mente y de tu sistema nervioso, pues el equilibrio mental nos hace más felices y más creativos, ofreciéndonos la posibilidad de ocupar nuestro propio espacio interior y exterior.

La pausa y la reflexión (lo contrario de la huida), te enseñan a aprender a liberar tu creatividad y a cerrar puertas a la negatividad.

Hay muchas maneras de hacerse consciente, de tomar conciencia y de aprender a utilizar los mandos de nuestra cabina, de nuestra mente y permanecer en equilibrio: la relajación, el mindfulness, la meditación, los estiramientos, el yoga, el tai-chi, el chikung y los ejercicios de respiración te ayudan a calmar tu mente y te otorgan el oxígeno desde el exterior hacia el interior, y dependiendo, también desde el interior hacia el exterior.

Éstos junto con el aporte de actividades energéticas que te aporten energía física: deportes y baile, entre otros; y junto con una alimentación sana te apartarán poco a poco del miedo que lleva a un continuo estrés (mejor dicho, distress), cuya consecuencia es una impaciencia continua que es la puerta directa hacia la agresividad, debido a una irritación continua del sistema nervioso.

Y la agresividad, bien puede ser dirigida hacia otros o hacia uno mismo, entonces ya estamos hablando de destrucción.

¿Te atreves a construir, a crear?. Ahora es el momento de parar, observar, reflexionar y decidir, pues no existe otro momento sino AHORA. Ahora es crecer, ahora es evolucionar desde el propio equilibrio.

Imagen vía|http://tuconmig.blogspot.com.es/2012/09/huida.html